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Aldo Orozco Torero recio, con pies firmes y expectativas reales |
| Por: José Antonio Ruiz Estrada
Fotografía: Alfredo Palomo |
| Confunden a la afición. ¿Qué pasa en realidad?: -“Eso te decía. Un empresario arriesga su dinero, pero quiere invertir en algo que le sea rentable. Por eso contrata españoles. Pero es un círculo vicioso… Si no dejan entrar a los de abajo, a los que tienen posibilidades, nunca vamos a tener toreros importantes”. |
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| El viejo aficionado aquel, sí, el mismo que cámara en mano ha fotografiado, seguramente sin faltarle uno solo de los matadores de los años 60 a la fecha, me dijo que en mucho tiempo no se había sorprendido tanto con los arrimones de un torero como los que hizo aquella tarde del 9 de marzo el joven diestro mexicano Aldo Orozco. Pero no sólo el viejo y sabio aficionado se emocionó con la faena del torero jalisciense, sino todo el público que acudió a la Plaza La Florecita, el cual, al presenciar la entrega del diestro lanzaba gritos de júbilo y reconocimiento al verlo sonriente jugando con la muerte a escasos milímetros de las astas de Tatic, de 530 kilogramos de peso, proveniente de la Ganadería de Brito, propiedad de la familia Slim. Esa tarde Aldo Orozco cortó dos orejas en tanto que sus alternantes, Manolo Lizardo, cosechó un apéndice y Juan Chávez fue ovacionado a pesar de los avisos que le dio el Juez de Plaza. Como eco en secuencia retardada también me emocioné, puesto que el viejo aficionado, no siendo cronista profesional me describió con tal precisión aquella faena, que de pronto me sentí cerca del ruedo presenciando la figura insólita, incomprensible, de Aldo Orozco sonriendo de puro placer, como si fuese un personaje mítico en una gloriosa escena dramática. |
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“El toro, dijo el viejo aficionado, era un toro difícil, muy difícil. Cuando saltó al ruedo parecía reparado de la vista. Después, mejoraron sus condiciones, pero no embestía con claridad, a la mitad del recorrido volteaba, buscaba herir al joven torero que permanecía ahí, hambriento de triunfo, deseoso de ser figura. Y fue en uno de esos momentos cuando apareció la sonrisa. “El cielo estaba encapotado. A pesar de eso y de que hacía un vientecillo frío, la entrada en la Plaza La Florecita fue muy buena y el cartel, mejor, de jóvenes, Aldo Orozco, Manolo Lizardo (frecuente alternante de Aldo) y Juan Chávez, los cuales son auténticas promesas a figura, pero que siguen luchando en estos tiempos difíciles para formar parte de los principales carteles. “Ejemplo de esas vicisitudes que te menciono, te puedo decir cómo está crítica la cosa. Estaban estos tres muchachos anotados para hacer cartel en las Corridas de la Esperanza de la Plaza México |
| pero, ahora salen con que no se celebrarán, lo cual es una lástima porque ésas significaban unas grandes oportunidades para los demás muchachos como ellos que empiezan a recorrer el difícil camino de los matadores de toros, o para aquellos que tienen cualidades, pero que por una o varias razones no han podido destacar. Nadie parece ver su hambre de triunfo. Nadie los alienta ni apoya”. Pero ese dicho, rumor al fin y al cabo, se esfumó en el pensamiento del viejo aficionado, al recordar la hazaña de Aldo Orozco la tarde de aquel domingo 9 de marzo. La lidia que se llevó a cabo en la Placita de Ciudad Satélite era, precisamente, una corrida de esperanza, la llevaban consigo los matadores y, en consecuencia, los aficionados que tuvieron la suerte de presenciarla. Así, unos y otros salieron del querido coso con los ánimos muy en lo alto. El viejo concluyó su crónica como todo un profesional: -“Estuvo muy bien. Media plaza. Toros de Brito, bien presentados. Uno se dejó (el de Manolo Lizardo) y cinco se presentaron complicados. Manolo Lizardo: oreja y palmas. Aldo Orozco: oreja y oreja. Y Juan Chávez: ovacionado tras un aviso y silencio tras dos avisos, con fuerte golpe en el brazo izquierdo al entrar a matar”. Aldo Raciel Orozco Hernández se llama. Su nombre de batalla: Aldo Orozco. En la conversación con el joven diestro supe que apenas rebasa los veinte años, pero que tiene una madurez de cuarentón. Quizá lo que más le distinga en su vida cotidiana sea su carácter reposado, sereno, respetuoso, mucho muy respetuoso, con todos los que le rodean dentro y fuera del ruedo, sobre todo, con la afición, a quien le deja la decisión de convertirlo o no en la figura que hace tiempo espera y no deja de reclamar a los juveniles aspirantes mexicanos y a los empresarios que pese a ser talentosos no los contratan. Pero ese temperamento y carácter calmos que decide mostrar en su interrelación con la gente de todas las actividades humanas, se convierte en tormenta cuando pisa la arena y enfrenta a los astados: -“Me gusta entregar todo, emocionarme, meterme a la lidia, fundirme con el toro y, juntos, emocionar al público”, me dice tranquilo a pesar de la enorme carga de sentimientos que controla inteligentemente para no desbarrar, ni hablar con altanería. Su linaje es de nobleza taurina, su padre fue extraordinario novillero a quien la fortuna no le sonrió para convertirlo en figura, pero ello no le restó ánimos para amar la Fiesta y sí, heredar a su hijo la sabia concepción de lo que es ser torero: mi padre y maestro de vida, me dice el matador. |
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- A pesar de su juventud, muestra gran madurez, no le marean los triunfos como el de La Florecita. ¿Qué le hace sentir estar dentro, con vicisitudes y triunfos, crisis constantes, reclamos, desavenencias entre los sectores taurinos: ganaderos, toreros y las empresas? ¿Cómo lo trata la Fiesta maestro?: -“Pienso que es como en toda actividad humana. Todo es difícil en la vida, nada es fácil ni regalado. El toreo, en todas las épocas, ha sido difícil. Cuándo has decidido ser el mejor, un torero puntual, que esté por encima de todo y de todos, es muy complicado el camino. |
| - “Aún más ahora, que la mayoría de los matadores tienen una gran técnica, como lo dicen los dictados de la evolución, es un proceso que se complica cada vez más, por ello hay mucha competencia, sobre todo con los españoles que vienen a darnos, otra vez, espejitos… pero no nos vamos a dejar, ahora mismo, creo que tenemos grandes toreros en México, toreros jóvenes que tienen bastantes cualidades y, en lo personal, por mi parte, lo que deseo es pelearles a los mejores toreros españoles. - “Lo haremos marcando nuestro territorio, que aquí estamos los mexicanos que tenemos cualidades, con qué hacerlo y bueno, qué más puedo decir”. - Usted observa la realidad. Pareciera que el torero español es un mito para la afición mexicana. Cuando llegan aquí, sin verlos torear ya se asume que tienen gran calidad, y sí, muchos muestran mucha más entrega que muchos mexicanos, que si tenemos una gran cantera, pero creo que la empresa prefiere importar espadas españolas y hasta intentaron reformar los reglamentos para imponer carteles con figuras españolas únicamente. ¿Qué está pasando? ¿Por qué no dejan que los toreros mexicanos jóvenes crezcan?: -“Pasan muchas cosas. La Fiesta en España es muy distinta de la nuestra. Por la cantidad de toreros que tienen y como hacen las cosas. Sin demeritar a la gente de aquí que también hace muchas cosas muy bien: empresarios, toreros y ganaderos. Creo que tenemos de dónde hacer bien las cosas. - “Sólo que poniéndome en el lugar de los empresarios, que buscan productos que les vendan, que le produzca y es normal que ahorita busquen a los españoles. Y es donde tenemos que despertar los mexicanos. Sin dudar, imponiéndonos en el ruedo, demostrándolo con hechos, triunfando en los ruedos. Creo que a partir de este momento se viene una época gloriosa en México. Hay toreros como Joselito Adame, que anda muy bien, que la ha hecho en Francia y España, en Sudamérica. Hay muchos más que andan por la Península, muy bien, que pronto se harán muy atractivos y creo que serán grandes toreros de México. - “Aquí están El Zotoluco, Ortega, Eloy que desgraciadamente se va, pero hay buenos toreros: Arturo Macías, Ignacio Garibay, podría nombrar 10 o 20 para hacer grandes temporadas. Hace falta eso, que los empresarios se preocupen por hacer bien las cosas en bien del toreo mexicano, ser profesionales y vender lo suyo, lo nuestro. Igualmente los ganaderos vender sus toros y los toreros vender bien nuestra imagen. De esto vivimos, es un producto que si la gente conoce, pues te viene a ver. Si no le inviertes un poquito a tu imagen la gente dirá: ‘oye, es buen torero, pero nunca se habla de él. Es un poquito de todo. Si todos pusiéramos de nuestra parte, esta Fiesta sería más grande”. - ¿La crisis es producto de la desavenencia entre los factores del Toreo? A mí los empresarios me dicen: -‘Es que no hay toreros’. –Luego, la Asociación responde y afirma: -‘Lo que pasa es que las empresas están equivocadas. Antiguamente las de provincia contrataban a los novilleros que se hacían buenos toreros y hasta después de torear en provincia con muchos triunfos eran contratados por La México. Ahora no, ahora los provincianos contratan a jóvenes toreros siempre y cuando hayan toreado en La México’. - Con tan distintas posiciones confunden a la afición, se hace un círculo perverso pero, ¿qué pasa en realidad?: -“Eso es lo que decía. Un empresario arriesga su dinero, pero quiere invertir en algo que le sea rentable. Por eso contrata españoles. Pero es un círculo vicioso… si no dejan entrar a los de abajo, a los que tienen posibilidades, nunca vamos a tener toreros importantes. - “Pero ya hay empresario con visión, ganaderos que, confío en ello, harán todo por cambiar la Fiesta. Confío en mí, en varios matadores que están poniendo todo, porque queremos que esto cambie, la Fiesta no se va a morir. Estamos en un proceso en el cual trabajamos todos y espero que esto cristalice. Si señores, así piensa Aldo Orozco desde antes de ser novillero, así le enseñó su padre. Por eso, como novillero hizo una gran carrera bajo los auspicios de Telmex, la empresa que le dio una gran proyección desde su debut en el 2001 en Tlaxcala. Recorrió toda la República como el mejor novillero del año que culminó en Juriquilla, con Pablo Hermoso de Mendoza y seis finalistas. Con 109 novilladas ganó todos los trofeos, alternó con diestros españoles, franceses y portugueses y ahí está, con la esperanza enriquecida por la confianza en sí mismo. De su alternativa -22 de mayo de 2005- en la Plaza de la Esperanza, de Chihuahua, de manos del maestro Jorge Gutiérrez, siendo su testigo el matador peruano Juan Carlos Cugar, ha pasado poco tiempo, pero él se encargará de acortarlo con trabajo y entrega. Pero ahí está el buen augurio: Esperanza, nombre de la plaza donde recibió la alternativa y la esperanza que lo sostiene. Estoy seguro de que alcanzará sus propósitos. Que así sea. |
| www.revistapersonae.com Número 102, Mayo 2008 |