Sinaloa

Cosalá, pueblo mágico, patrimonio cultural
 
Por: Rodrigo Ruiz Merino
 
 
Visitar Cosalá no solamente es transportase
a un pasado que está presente en sus casonas,
callejones, templos, leyendas de fantasmas,
gastronomía y modo de vida, sino en los
maravillosos sitios naturales, muy propicios
para el ecoturismo, sino para gozar los paisajes
que la naturaleza le prodigó a manos llenas
 
 
Enclavada en la serranía sinaloense, más o menos a casi 160 kilómetros, tanto de Culiacán como de Mazatlán, se localiza Cosalá, originalmente llamado Quetzalla, palabra que significa bellos atardeceres; luego denominada Real de Minas de Nuestra Señora de las once mil vírgenes de Cosalá. Hoy se la conoce como ‘Pueblo único, Mágico de Sinaloa’.

La fundación de Cosalá dio inicio entre el 13 y el 15 de marzo de 1562, es decir, poco menos de 70 años de aquel viernes 12 de octubre de 1492, cuando las carabelas de Cristóbal Colón desembarcaron en la isla del Mar Caribe llamada Guanahani, a
la cual el navegante genovés rebautizó como San Salvador y que actualmente se denomina Isla de Watling, perteneciente al Archipiélago de las Bahamas, al noreste de las Antillas y al sur oeste de la Costa de Florida.

Dice la Historia que el fundador fue Amador López, sin embargo, esta región era habitada por Tepehuanes, Sabaibos, Acaxes y Xiximies desde tiempos inmemoriales, lo cual se puede constatar con los petroglifos y pinturas rupestres encontradas en algunos lugares de este municipio.

Imagine usted desde ahora un recorrido recorriendo los lugares donde están tales rastros de las culturas prehispánicas.

Bien, digamos que don Amador López primero fue descubridor del gran potencial económico de la región y, ¿por qué no?, fundador de Cosalá como ciudad organizada al estilo hispano, ello, debido a que se dio cuenta de la gran la riqueza que la naturaleza brindó a los lugareños en el seno de su tierra: los minerales de San José de las Bocas, Cajón de Tapacoya, Guadalupe de los Reyes, la Ciénega y Nuestra Señora.

Por esta razón, Cosalá fue catalogado como uno de los 20 centros mineros más ricos del mundo por la corona española. Además, gracias a esta riqueza, Cosalá se convirtió en el centro comercial más importante de Sinaloa. ¡Desde entonces esta entidad mexicana mostró su gran potencial económico!

Como ahora ocurre, el auge de Cosalá atrajo numerosos extranjeros, particularmente españoles, quienes decidieron asentarse en esta promisoria ciudad, la cual, casi espontáneamente generó un impresionante auge comercial y social. Desafortunadamente, por esta misma razón los bandidos y aventureros la transformaron en su guarida favorita: ¿Quién se puede olvidar de los precursores: Heraclio Bernal, El Rayo de Sinaloa?

Tan importante fue que Cosalá fue elegida como sede del gobierno del estado de occidente en 1824. En aquel entonces, Don Francisco Iriarte Conde fungió como vicegobernador, ‘vice’, porque nunca pudo convertirse en gobernador a pesar de haber sido elegido por el pueblo, cosa muy inconveniente para los intereses e investidura casi divina de la Corona Española, no olvidemos que eran reyes ‘por mandato de Dios’.

Dos gobernadores de Sinaloa más tuvieron su cuna en Cosalá: Leopoldo Sánchez Celis y el actual, Jesús Aguilar Padilla.

Debido a tan ilustre pasado, los cosaltecos o cosalátecos, desde siempre han luchado por preservar su cultura, sus costumbres, sus tradiciones y la belleza de su ciudad, a fin de que sean reconocidas como un legado cultural y turístico para la humanidad.

Sabedores de que tienen en sus manos todos los recursos para lograrlo, no cejan en su propósito, el cual fue bien compensado durante la Administración Zedillista, cuyo titular, Ernesto Zedillo Ponce de León, emitió y publicó en el Diario Oficial de la Federación (un día del año 2000) el decreto mediante el cual declaró a Cosalá Patrimonio Cultural de México. Tal reconocimiento a Cosalá, se pensó, sería el detonador que catapultaría los sueños de los cosaltecos, lamentablemente no sucedió nada por años.

Sin embargo, con la llegada del actual Gobernador y de la Presidenta Municipal, en ese momento, se reavivó aquel viejo propósito: ‘Busca recuperar su sitio entre los primeros destinos del país” tanto por la infraestructura de servicios, como por la oferta cultural, sus vestigios grandiosos, su antigua economía, su pujanza y, quizás lo mejor, los maravillosos paisajes dignos del más exigente viajero del mundo.

De esa forma, ambos mandatarios, el estatal y la municipal, de inmediato reactivan todos los planes de rescate y se pusieron a trabajar intensamente en la consolidación del distintivo de su querido Cosalá, como el Histórico Pueblo Mágico de México, lo cual lograron en octubre de 2005 en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, en el marco de la 6ta. Reunión nacional de Turismo para Todos.

A tres años de tal acontecimiento, Cosalá y los Cosaltecos han logrado importantes avances en el recate de las vetustas casonas, sus pintorescas calles, sus ricas tradiciones, y, antiguas costumbres, que conformaron una cultura única, factores que han convertido a Cosalá en un imán para los turistas que de todas partes del mundo los cuales vienen especialmente a visitar esta bella y colonial ciudad.

Lo afortunado es que tal atractivo no solamente es en materia de desarrollo de la oferta turística, sino que el auge turístico de Cosalá está generando nuevas e importantes inversiones en el casco de la ciudad. Con ello, se está impulsando el desarrollo de otros atractivos turísticos en las cercanías, como son los de Vado Hondo, Mineral de  Nuestra Señora, San José de las Bocas y, reforzando los ya existentes con actividades interesantes como lo es la pesca deportiva en sus presas.

No lo olvide, querido lector, visitar Cosalá no solamente es transportase a un pasado que está presente en sus casonas, callejones, templos, leyendas de fantasmas,  gastronomía y modo de vida, sino en los maravillosos sitios naturales, muy propicios para el ecoturismo, sino para gozar los paisajes que la naturaleza le prodigó a manos llenas.

Por supuesto, en Sinaloa su sociedad y su gobierno le apuestan al turismo, afortunadamente la actividad agropecuaria es abundante, prodigiosa, pero no olvidan que el turismo, como industria bien planificada y operada, puede ser otro puntal clave para el desarrollo de toda la entidad y de su incidencia en la economía nacional por la captación de divisas que seguramente lograrán con trabajo y entrega.

Recuerdo aquellos años de lucha de los sinaloenses y su gobierno, entre 2005 y 2006, cuando decidieron que: -“Si Sinaloa posee dos joyas turísticas, estas nos deben servir para recuperar el lugar que nos corresponde, entre los primeros destinos turísticos del país, y afianzarnos en los mercados de Estados Unidos y Canadá”.

Como escribí anteriormente, uno de ellos es el Pueblo Mágico de Cosalá, al que en menos dos años se le han invertido alrededor de 80 millones de pesos.

La otra joya, el Centro Histórico de Mazatlán, le inyectaron durante el mismo lapso poco más de 65 millones de dólares.

Cosalá busca convertirse en el décimo Paisaje Patrimonio de la Humanidad, y el segundo, en Puerto Patrimonio Mundial, ambos están a punto de lograr sus objetivos.

Se me había pasado explicar que además de ser Cosalá la cabecera municipal de la principal zona minera de la entidad, es, según el decreto Zedillista de 2000, Patrimonio Cultural de Sinaloa, y apenas en 2006, fue declarado Pueblo Mágico, porque hay magia en su localización geográfica, la Sierra Sinaloense, entre Culiacán y Mazatlán, lugar que cuando uno se acerca, a simple vista no ve uno nada más que vegetación, plantas de todo tipo, cerros y más cerros, curvas y más curvas,  pero ¡de pronto!, la primera sorpresa es la magna imagen de la Presa José López Portillo, que nos hace jurar que lo que vemos es un bellísimo oasis.

Cosalá, por carretera, está a hora y media de Mazatlán. Cosa mágica, extraordinaria, porque en aquel 1531, tiempos de los tepehuanes, acaxees y xiximies, era un sitio inaccesible, situación que cambió en 1562 con su fundación. Cosa buena esta, porque desde entonces, hasta 1831, en que fue la principal fuente de extracción de plata y oro de la región, se crearon muchas vías de acceso para transportar el mineral.

Ahí, querido lector, podrá usted no solamente gozar de todo lo descrito, al recorrer Cosalá encontrará fuentes fidedignas de su historia, que además de interesante es sumamente entretenida y divertida. Por ejemplo: de Cosalá surgió Francisco Iriarte Conde, aquel hombre que gobernó el entonces Estado de Occidente, antiguamente conformado por Sonora y Sinaloa, quien por cuestiones estratégicas y de mejor control gubernamental, logró separar las dos entidades.

También, Cosalá, es la cuna del compositor y cantante Luis Pérez Meza autor de El Barzón, y, hasta ahora, el mejor intérprete de Alborada, aquella canción que dice: “¡Qué bonito es el sol de mañana..!”

Debido a ello, Cosalá, además de los títulos anteriormente citados, mereció ingresar a la lista indicativa para ser Patrimonio de la Humanidad, documentación que con beneplácito recibió la UNESCO, instancia de la ONU que también la está considerando para elevarla a la categoría de Paisaje Cultural de la Humanidad. ¡De lograrlo, sería el segundo paisaje de México, después de Tequila, Jalisco, y el décimo en el mundo!

Era lógico entonces, que cuando se acabó la minería se le buscó a Cosalá otra vocación. Claro, sabiamente se optó por el turismo. Debido a ello, se abrieron las puertas a los tres niveles de gobierno y a las empresas para hacer crecer este proyecto. Además, se dejó de hablar para asumir el trabajo, la realidad, toda la comunidad se ha involucrado, son los ciudadanos los que están trabajando en los desarrollos y los que están invirtiendo".

Ya se sabe que las grandes empresas nacen pequeñitas, quizás modestas, por ello, en la parte de servicios turísticos, Cosalá desarrolla fuertemente el concepto de: Hoteles Pequeños y Hosterías, que son casonas propiedad de familias del pueblo que se han convertido en inversionistas turísticos y que ofrecen espacios de 8 a 10 habitaciones, algunos con albercas.

Asimismo, en una faceta poco conocida de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Sagarpa, este Pueblo Mágico ha conseguido de ella, el financiamiento para dos desarrollos turísticos: el de Vado Hondo, que consiste en una tirolesa que cruza siete cascadas, y el de San José de las Bocas, en donde está la presa para practicar la pesca deportiva o amateur, todo esto operado por las propias comunidades.

En tales trances está también Mazatlán, el cual, se busca, sea declarado Puerto Patrimonio de la Humanidad, lo cual se sustentará con el legado que se ha acumulado a lo largo de los siglos en que el puerto fue la única forma de introducir productos provenientes de lugares tan remotos como China, aunque también la vía para sacar la riqueza explotada en las minas de oro y plata de la entidad. Pero esa es otra historia.
 
 
 
 
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Número 102, Mayo 2008