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Tres voces, un tema Nación y nacionalismo |
| Por: José Antonio Ruiz Estrada y Patricio Cortés Fotografía: Mario Torres |
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Víctor Manuel Durand Ponte Investigador emérito de UNAM Especialista en Cultura Política Cuando Díaz Ordaz -del PRI- a quien coincidía con los estudiantes, se le decía traidor a la Patria, que no defendía a la Nación. Eso es manipular, porque la Nación es muy plural. El Nacionalismo no tiene por qué estar representado en una sola entidad. Todos vemos nuestra Nación de diferentes maneras. Izquierda no es sinónimo de nacionalismo. Nada más antinacionalista que decir ‘proletariados del mundo uníos’. Pero si dicen: ‘sólo los mexicanos podemos tener lo de México’ eso sí es nacionalista”. |
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Claudia Sierra Campuzano Antropóloga, Escritora y Profesora de Historia La identidad nacional en estas sociedades se construye través de un proceso selectivo que dura toda la vida, en el que las imágenes forman las identidades culturales compartidas… Con base en la cultura nacional se pretende convencer al pueblo de apoyar el proyecto de nación de las clases hegemónicas. Así, la autoridad política se concentra mayormente en un Estado totalmente centralizado que se identifica con un tipo de cultura, una forma de comunicación dentro de sus fronteras y que depende, para su perpetuación, de un sistema educativo igualmente centralizado y completamente monolítico, supervisado y dirigido por éste y que monopoliza la Cultura legítima. |
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Álvaro Matute Historiador, miembro de Los Doce Notables de la UNAM Puede tener carácter ofensivo o carácter defensivo. Si atacan mi nación, digo: ‘como mi nación no hay otra, aquí estamos para lo que quieran’. Hay nacionalismos ofensivos que se sienten lo mejor del mundo y que su misión es dominare imponerse a otros. Es un arquetipo que trata de unificar muchas diferencias. Pero si no hay nacionalismo tampoco hay país. Iríamos a un regionalismo que menoscabaría la idea del arquetipo nacional. ¿Si se acaban los nacionalismos qué nos queda: una globalización total? No creo, más bien nos quedaría algo regional. ¿A quien estorba el nacionalismo?: A los petroleros internacionales. |
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Es evidente que en la historia de México ha habido excesivo uso y abuso, intencionadamente o por ignorancia, de las ideas de Nación y Nacionalismo. Desafortunadamente se extiende a la mayoría social debido al desastroso Sistema Educativo Mexicano. En pleno siglo XXI, subsiste la tergiversación y la manipulación de su significado: omisión premeditada o, lo peor, la franca ignorancia del individuo y gran parte de la sociedad, permite utilizarlo como argumento tramposo para satisfacer los muchos intereses perversos de los supuestos líderes sociales, de los caciques políticos y las minorías controladoras de México. |
| Por sus cualidades ‘tan básicas’, la Idea de Nación ha sido manipulada por centenas de años. En nuestro país, antes y después del Movimiento Independiente; del resto del siglo XIX y principios del XX. Hoy mismo, en medio de la confusión política, legislativa, gubernamental, como ocurrió en y durante la gestación, desarrollo y culminación de la Revolución Mexicana, la del nacionalismo revolucionario del PRI. Según Sara Makowski Muchnik: -“La definición moderna establece que la Nación es una comunidad política, culturalmente determinada, que consagra la base soberana del poder político. Y porque las bases de la Idea de Nación emanan de la Revolución Francesa… es que se basa en la creación del consenso y del pacto social. “La Nación no es una entidad creada de la nada, sino creación social a partir de dos componentes básicos: el ideológico y el organizacional. El primero alude el sentido de pertenencia y el reconocimiento general de ser parte de una misma comunidad: origen étnico y espacio geográfico compartido. El segundo refiere el conjunto de los otros factores que conjugan dialécticamente el pasado y el presentede una Nación: tradición, idioma común o predominante, historia compartida, mitos, ritos, imágenes de su fundación, símbolos y memoria colectiva”. De ahí que “de la apelación a estos elementos, la Nación sea permanentemente reinventada y refuncionalizada” (Sara Markowski, Nación y Nacionalismo. Léxico de la Política. FCE Página 467) Esto nos lleva a tres interpretaciones históricas, funestas, de la Idea de Nación y de Nacionalismo: La Interpretación Carismática (histórica, romántica), madre del Nacional Socialismo alemán, Nazi y del fascismo italiano. La Interpretación Marxista, la cual asegura que el nacionalismo está determinado por el modo de producción capitalista y la Interpretación Funcionalista, cultivada esta última, sobre todo, en las ciencias sociales. Juan F. Marsal Árgelet, en su ensayo Nación, nacionalismo y ciencias sociales, concluye que: ‘Las tres han sido excluyentes y dominantes en sus respectivas esferas y en distinta manera han supuesto un serio obstáculo para un tratamiento más científico y comprensivo del hecho nacional’. Después de años de confusión semántica, intencionada o ignorante, algunos estudiosos han depurado el término y concluido que “el Nacionalismo es una teoría de legitimidad política que sostiene la unidad entre el Estado y la Nación” (Ernest Gellner, Nacionalismo, Barcelona, Destino 1997) En resumen, a partir de estas orientaciones jamás volveremos a expresar livianamente que somos nacionalistas patriotas, sino sólo a partir de las evidencias de nuestro origen, pertenencia, factores comunes, ideología compartida, en fin, de nuestras fases evolutivas como sociedad, pero sin aislarnos del mundo. A ello se debe que hayamos consultado sobre el tema a tres expertos en la materia. |
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Víctor Manuel Durand Ponte Investigador emérito de UNAM Especialista en Cultura Política El reconocido académico expresó ampliamente su apreciación sobre el tema: -“Nacionalismo (las remarcas en negras y cursivas son del editor) es un sentimiento más genérico, más amplio en el sentido de pertenecer y estar identificado con un Estado-Nación: ser mexicano, chileno, canadiense, francés. Pero hay sectores, en cualquier país, más extremistas, más patrioteros, digamos, un poco como |
| el nacionalismo revolucionario, el cual sentenciaba que: ‘el que no era nacionalista y no estaba con el PRI, era enemigo de México’, y lo mismo daba que fuera panista que comunista. “Hay una diferencia de grado. Patriotero se dice de una persona que es extremadamente nacionalista como (en) el nazismo y también los conservadores norteamericanos que creen que son los dueños de la Patria y sólo hay lugar para ellos”. - ¿Cómo se gesta ese sentimiento?: -“El Nacionalismo se encuentra en la identidad de la gente con su país, con su Estado-Nación. ‘Me siento mexicano porque creo que soy parte de este país’. Pero si yo veo un mixteco que tiene a la mitad de su familia en Los Ángeles y la otra en Nueva York, pero que su vida comunitaria está en la Asociación Nacional Mixteca, ¿dónde está, siquiera, la idea de territorio?” - ¿Es indispensable la idea de Nacionalismo?: -“Sí… Si la gente no se siente identificada con su país, no es posible que exista consenso político. Si yo quiero tener la idea de que este gobierno es bueno, es malo o es regular, pues es porque hace referencia a mí país a mi nación. En ese sentido lo acepto o lo rechazo, para un Estado-Nación el Nacionalismo, el sentimiento de identidad nacional, es fundamental. Por eso, por ser una identidad tan básica, es muy fácil de manipular”. - ¿Esa facilidad de manipulación prohijó los nacionalismos nocivos?: -“Sí… si el Nacionalismo ancla en el pasado. Si usted me dice: ‘yo quiero ser una Nación como Juárez’. ¡No puede ser! ¡Juárez quería acabar con las comunidades indígenas! Yo, yo quiero una Nación donde todos seamos iguales. Pero, quien sea distinto, que tenga chance de ser distinto. ¿Por qué voy a tratar de destruir a los mayas? Tienen derecho a ser como son”. - ¿Cómo se da esa manipulación en el exterior?: -“Bush, después del 11 de septiembre dijo: -‘Nos está atacando el mundo, nos quiere destruir, tenemos que defendernos, que atacar’ y se va sobre Afganistán (con alguna razón, por los Talibanes) pero, después aprovecha esa manipulación para hacer una guerra absolutamente absurda contra Irak. EU es muy abierto pero tiene el peor Nacionalismo que hay. - “En la época de Díaz Ordaz, del PRI, a quien estaba de acuerdo con los estudiantes, se le decía traidor a la Patria, que no defendía a la Nación. Eso es manipular, porque la Nación es muy plural, y el Nacionalismo no tiene por qué estar representado en una persona, en un gobierno o en un Estado. No somos igualmente nacionalistas los oaxaqueños que los guerrerenses que los tamaulipecos. Todos vemos nuestra Nación de diferentes maneras”. - ¿Cómo surge la Idea de Nación?: -“El Nacionalismo es propio de los Estados- Nación. Se crea a finales del siglo XIX con Napoleón. A partir de esa época hay una identidad de la gente con su país. Los franceses se vuelven franceses y los alemanes, alemanes. Incluso, hay naciones que se crean muy tarde, en la propia Europa. Es un fenómeno moderno, prácticamente del Siglo XX, y ha tenido elementos muy radicales. Es un sentimiento común, no hay un Estado-Nación que no tenga un principio de identidad nacional. - “Hay naciones que no tienen Estado. Por ejemplo los catalanes. Tienen identidad del nacionalismo catalán o vasco y luchan de alguna manera contra otros nacionalismos, como el nacionalismo español. Ellos sienten que son miembros de otra nación que les es más propia”. - ¿Cuál es su postura?: -“El Nacionalismo es una cuestión que algunos grupos pueden ver como atrasada. El caso del petróleo. Es obvio que hay un apelo por parte de la gente de López Obrador y del Frente popular al afirmar que se está defendiendo a la Nación porque la están queriendo destruir privatizando el petróleo. Pero eso es un Nacionalismo que corresponde a los años 30 del siglo pasado. No hay nadie que piense así en la actualidad porque no hay ningún Estado-Nación independiente. Nosotros dependemos del extranjero, como el extranjero depende de nosotros. - “No es posible decir, como en la época de Lázaro Cárdenas, que hay un proyecto nacional, ni que vamos a ser una Nación autónoma autosuficiente desarrollada que incluya a toda su población. Eso no es posible porque sin las compañías internacionales no tendríamos nada. Si la maquila se va, perdemos la mitad del empleo industrial que tenemos. O sea, fuerzas nacionales como se pensaba en aquella época no existen”. - ¿Nuestros gobiernos son nacionalistas?: -“Desde De la Madrid México renunció a ser nacionalista. Se entregó al gobierno imperialista. Somos un país maquilador, un país de materias primas”. - ¿El nacionalismo estorba al neoliberalismo?: -“El Nacionalismo no estorba propiamente al proyecto neoliberal. Le estorba el Estado si éste interfiere el mercado. Chávez no molesta por nacionalista, sino porque está nacionalizando las empresas, interfiriendo en el mercado”. - ¿Y el Partido en el poder?: -“No creo que el PAN sea nacionalista, es internacionalista. En general, el liberalismo nunca fue nacionalista porque, lo que defiende es que no exista ninguna barrera entre el individuo y el Estado, valores que anulen las libertades individuales. Desde el siglo XIX el liberalismo es antiestatista”. Víctor Manuel Durand Ponte rechaza la idea de que izquierda sea sinónimo de nacionalismo: -“Hay una internacionalista, muy poca es nacionalista. La esencia de la socialdemocracia es internacionalista. No hay nada más antinacionalista que eso de ‘proletariados del mundo uníos’. Ahora, si dicen: ‘sólo los mexicanos podemos tener lo de México’ eso sí es nacionalista”. |
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Claudia Sierra Campuzano Antropóloga, Escritora y Profesora de Historia Después de una intensa charla telefónica México-Cuernavaca, sobre varios tópicos, particularmente sobre el tema de este mes, la Profesora Sierra Campusano optó por escribir un breve ensayo sobre el tema Nación Nacionalismo que la Revista Personae les ofrece a sus queridos lectores: Nación Nacionalismo Partimos del sencillo análisis del concepto de nación que lleva a cabo León Portilla, en su artículo "Nación y Estado" (Periódico La Jornada, jueves 6 de octubre de 2005) en el cual hace una descripción del origen de la nación en los siguientes términos: ‘hasta finales del siglo XVII, la nación designaba a un grupo originario de determinada región, cuyos miembros compartían una cultura (como ejemplo tenemos la nación escocesa, catalana, |
| vasca, borgoñona, corsa, y las naciones indígenas –que hoy en día se definen a sí mismos como pueblos: maya, mexica, zapoteca, quechua, etc.). Si atendemos a esta definición, podremos darnos cuenta de que la mayor parte de las naciones modernas, en la actualidad viven entremezcladas unas con otras en forma compleja, formando unidades políticas territoriales que han pretendido lograr una homogeneidad exterminando, expulsando o asimilando a "los otros" grupos nacionales, sin haberlo logrado del todo, ya que los Estados-nación en la actualidad son en realidad sociedades multiculturales. La identidad nacional en estas sociedades se construye través de un proceso selectivo que dura toda la vida, en el que las imágenes que forman las identidades culturales compartidas –y que por lo general representan los rasgos definitorios de las clases dominantes- son asumidas después de un largo proceso de aculturación por todos los grupos sociales que llegan consciente o inconscientemente a identificarse con un proyecto de nación -Sin embargo, subrayamos que la identidad es un proceso de aprendizaje constante, por lo tanto, la identificación con un proyecto de nación es relativa y está sujeta a condicionamientos y cuestionamientos continuos. Para lograr la homogeneización de la sociedad bajo un mismo proyecto, el Estado utiliza la dimensión estratégica de la construcción de una cultura nacional. Así, la cultura nacional es construida por el Estado mediante un proceso selectivo de las identidades culturales compartidas por un grupo de la población, las cuales por lo general definen los rasgos principales de las clases dominantes, y que son asumidas e interiorizadas por los diferentes grupos sociales. Este nacionalismo legitimador, construido desde el Estado –que pretende mantener la vigencia del proyecto nacional dominante- se vale de todos los medios a su alcance como son: el cine, la radio, la televisión, las fiestas patrias, los ritos políticos y, principalmente, la educación formal, para imponer una supuesta concertación de intereses entre los diferentes grupos y clases sociales dirigida hacia un supuesto proyecto nacional compartido. La cultura nacional, que es la base de este nacionalismo legitimador construido por el Estado, se utiliza como generador de consenso y se presenta como el elemento central de interés común, que se coloca por encima de diferencias y conflictos derivados de los intereses de clase. Con base en la cultura nacional se pretende convencer al pueblo de apoyar el proyecto de nación de las clases hegemónicas. Así, la autoridad política se concentra mayormente en un Estado totalmente centralizado que se identifica con un tipo de cultura, una forma de comunicación dentro de sus fronteras y que depende, para su perpetuación, de un sistema educativo igualmente centralizado y completamente monolítico, supervisado y dirigido por éste y que monopoliza la cultura legítima. Vemos así que la reproducción simbólica de las estructuras sociales necesita de prácticas, códigos, imágenes y racionalidades que se transmiten a través de un sistema de educación pública básica (entre otras instituciones) y que desempeñan un papel fundamental en la reproducción social. Parte importante de este proceso de aculturación es la asignatura de Historia, ya que a través de este curso se logra el consenso de los futuros ciudadanos, en un proceso de transmisión de ideas, de símbolos y de metas conjuntas que representa la construcción de una identidad cultural y de una cultura nacional generada y promovida por el Estado que se inicia desde la niñez. Pero ante la nueva fase de desarrollo capitalista caracterizada como "globalización", en la que se ha iniciado un proceso de reconformación de las estructuras y de las dinámicas nacionales y mundiales, que provoca la formación de nuevos sistemas hegemónicos dentro del Estado-nación, al tiempo que la identidad cultural se asocia cada vez menos a una posición nacionalista y tiende a adquirir una dimensión transnacional, redefiniendo las identidades construidas a lo largo del siglo XX, se proponen diferentes proyectos alternativos a partir de un proceso paralelo de construcción histórica de la identidad nacional, que incluyen nuevas formas de resistencia, entre las que están los movimientos nacionalistas en diversos países: el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil; el EZLN en Chiapas; el surgimiento de productores regionales con orientación socialista de Colombia y Bolivia; las empresas municipales organizadas en China; las propuestas para democratizar las universidades en Chile y Argentina; las propuestas de autogobierno del ala radical de los sindicatos en Francia, Corea del Sur e Italia, y muchas otras. Para entender esos movimientos de resistencia a la globalización es necesario comprender el significado del proceso de globalización. La globalización no es un fenómeno nuevo como pretenden hacernos creer los apologistas de la apertura de mercados. La globalización es un fenómeno de internacionalización de la economía y, por tanto, está vinculado íntimamente al desarrollo del capitalismo, cuya expansión se inició en el siglo XVI –en la época de los grandes descubrimientos- se aceleró después de la Segunda Revolución Industrial -durante la fase imperialista del capitalismo- y sufre ahora un periodo de gran intensificación con la utilización de nuevas tecnologías para el incremento sin medida de los flujos tanto de capital como de inversiones, de bienes y de tecnología. Instrumentada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) para la proyección de poder de las potencias industriales y sus empresas trasnacionales, la globalización retoma el discurso de Adam Smith, que habla de un mercado regido por reguladores automáticos, esto es, por la famosa “mano invisible”, y sugiere que este orden debe fundarse en la libre empresa nacional e internacional. Esta libre empresa se va apoderando poco a poco de los sectores estratégicos de los países de la periferia capitalista como son: la industria energética (petróleo, petroquímica, gas y electricidad), las comunicaciones (ferrocarriles, carreteras, puertos, aeropuertos, flota marítima, televisoras, radiodifusoras, satélites), el sector salud y la educación pública. Además de esta privatización a ultranza, el nuevo orden económico sugiere que debe procurarse el adelgazamiento del Estado y la reducción del gasto público, el equilibrio fiscal y la eliminación de apoyos y subsidios a la producción nacional. En las últimas décadas de aplicación de políticas globalizadotas en los países subdesarrollados, la transferencia de excedentes de estos países a las potencias industriales se ha multiplicado en forma exponencial. Todo esto, con el apoyo de las altas burocracias estatales de las naciones del Tercer Mundo que implementan los programas de ajuste del Banco Mundial y los acuerdos de la OMC, organizan la expansión capitalista por medio de tratados comerciales; subsidian a grandes empresarios y retiran el subsidio a programas populares y a productores nacionales; controlan a la fuerza de trabajo por medio de topes salariales y de la intervención del ejército y la policía, convencen al pueblo de las bondades de esta política económica y, en fin, se llevan su tajada del gran pastel. Así, en los últimos años, paradójicamente, al mismo tiempo que se presentan los fenómenos globalizadores, se ha observado un fuerte resurgimiento de movimientos nacionalistas, incluso en los países en los cuales la identidad nacional se consideraba como un hecho histórico incuestionable. Estos fenómenos nacionalistas nos muestran que la teoría que prevé la formación de un Estado homogéneo universal, sustentada por Fukuyama, en la que la expansión comercial y la capacidad de las trasnacionales para construir prototipos de consumo que den como resultado el desarrollo de una cultura universal, está lejos de ser una realidad, pues en la actualidad existen multitud de movimientos que reivindican, a veces en formas violentas, nacionalismos separatistas e incluso la autonomía -bajo determinadas circunstancias, los nacionalismos separatistas pueden resultar en la exigencia de autonomía, como es el caso del pueblo vasco en España. Después de décadas de desangrarse, no es de extrañar que los pueblos del Tercer Mundo rechacen la globalización y busquen volver a los tiempos en que la nación era dueña de sus recursos, de sus industrias y de su destino, promoviendo el resurgimiento de sentimientos nacionalistas y separatistas para proteger lo que consideran que les han arrebatado, ya que la internacionalización propuesta por el capitalismo imperialista no promueve la formación de un Estado homogéneo universal, solidario y respetuoso de las diferencias, sino un mundo en el que las desigualdades se acentúan día a día y la pobreza se ha convertido en un fenómeno natural. |
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Álvaro Matute Historiador, miembro de Los Doce Notables de la UNAM El destacado historiador subraya las diferencias entre los tipos de Nacionalismo: “Puede tener un carácter ofensivo y un carácter defensivo. Si me siento atacado en mi nación, digo: ‘como mi nación no hay otra, aquí estamos para lo que quieran’. Otras experiencias históricas nos muestran que hay nacionalismos ofensivos que se sienten lo mejor del mundo y que su misión es dominar a otros imponerse a otros. Tiene muchas lecturas. El ofensivo es evidentemente negativo”. |
| - ¿México ha profesado el nacionalismo ofensivo?: -“No, no lo veo así, el nacionalismo mexicano políticamente ha sido defensivo y culturalmente identitario es lo que es lo mexicano. - ¿Es el nacionalismo un lastre?: -“Efectivamente ha habido a lo largo de la historia dos tendencias: la que nos hace identificarnos como ciudadanos del mundo, ser de todos lados, sin exaltar nuestra particularidad, sino mostrando nuestra liga común con todas las naciones. - “Por otro lado está aquello que nos resulta más cercano e inmediato y nos hace ser diferentes a los demás. Quienes consideran lastre eso, pugnarían por una actitud globalizante mundialista, que somos tan ciudadanos del mundo. A veces lo defensivo nos impide participar más en lo general pero, por otro lado, no se puede renunciar a lo que uno ha sido siempre”. - Los extranjeros siempre nos han agredido: -“Por eso somos defensivos. Recordemos, en términos de experiencia cultural e historia cultural, el dicho de Siqueiros: ‘No hay más ruta que la nuestra’, al que se oponía el joven José Luis Cuevas que ideó ‘La cortina de nopal’, patrioterismo. Ambos fueron a extremos. No hay una ruta, hay muchas. Y si hay que abatir esas cortinas de nopal, hay que estar abiertos. El chiste es saber vivir”. |
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- ¿Cómo es el nacionalismo mexicano actual?: -“Como todo en este momento, en una etapa en la que se han ido desintegrando muchos de sus elementos, en la historia, que se transmutan por experiencias diferentes, aunque también se pueden adoptar a partir de lo nacional. Se generalizan modos de vida, patrones de consumo muy globales. Antes, en una época muy nacional se decía: ‘hay qué consumir lo que el país produce’. ‘Lo hecho en México está bien hecho’. En fin, a preferirnos a nosotros mismos frente a quienes decían: ‘Lo hecho en México está mal hecho’. - “No creo que haya una historia progresiva, creo que la historia da |
| bandazos. Hay una pugna entre abrirse mucho o defenderse mucho. Yo creo que lo positivo será hacer café con leche. Hasta dónde nos conviene ser habitantes del mundo y qué adoptar sin perder nuestras identidades”. - ¿Nuestro gobierno es nacionalista?: -“No ha sido muy enfático en eso. De hecho, desde Salinas se empieza a declinar por encima de un partido o del otro. El último PRI fue abandonando la retórica nacionalista y los gobiernos panistas han tenido otro tipo de elementos. El liberalismo es globalizante choca con el nacionalismo”. - ¿De veras el nacionalismo es de la izquierda y la globalización de la derecha?: -“Podría haber algo de eso, es un terreno muy difícil de dictaminar. Ha habido derechas ultra nacionalistas muy duras: el nazismo, el fascismo italiano, el franquismo y, se suponía que a partir de la idea del internacionalismo proletario la izquierda sería más abierta al mundo. Es posible que haya habido un giro, que se hayan colocado al revés. - “El nacionalismo también es un arquetipo que trata de unificar muchas diferencias. Pero si no hay nacionalismo tampoco hay país. Iríamos a un regionalismo interesante que menoscabaría la idea del arquetipo nacional. ¿Si se acaban los nacionalismos qué nos queda: una globalización total? No creo, más bien nos queda algo regional”. - ¿A quien estorba más el nacionalismo?: -“A los petroleros internacionales, a ellos si les estorba mucho”. - ¿El culto a los símbolos patrios promueve el nacionalismo?: -“En el horizonte escolar, de la primaria, el Himno Nacional, la Bandera, los honores, algo forman. Luego, ‘crecen los niños y se echan a perder’, decía Vasconcelos: ‘los niños son muy inteligentes pero crecen’. - Elemento del nacionalismo es la historia común. Sin embargo, en el afán de fomentarlo, se crean muchos mitos: -“Hay algo que sí ha pasado con la historia que se escribe: ha dejado de ser muy nacionalista. Es decir, no tiende a ser patriotera sino, más bien, explica como fueron las cosas. - “Mucha gente quisiera que permaneciéramos en la infancia. Pero, como dice mi maestro, Don Edmundo O’Gorman: ‘El amor del historiador a su Patria consiste en aceptarla tal como es. Le encuentro defectos, los acepto porque así es. En la infancia tienden a enseñarnos que es perfecta, el crecimiento lo contradice, pero así me gusta’. Ese sistema de enseñanza no funcionó, se incurrió en el patrioterismo. Digamos que hay buena intención, pero luego se echa a perder en la práctica”. |
| www.revistapersonae.com Número 102, Mayo 2008 |