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La cultura del vino México puede, pero... ¿quiere o no quiere ser un gran producto? |
| Por: Rodrigo Ruiz Merino |
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Gran número de diletantes de la Cultura del Vino -aquellos que cultivan el campo del saber por el simple hecho de que les interesa, como aficionados, no como profesionales- suelen establecer gran distancia entre los caldos producidos en España, Francia, Chile, Argentina, California, EU, o Australia (aunque Argelia los produce tan o más buenos que la propia Francia) con los producidos en México. Podría no ser realidad, porque Domecq tuvo una producción impresionante de tintos a los que denominó XA, pero los cuáles escasean en las cavas de los grandes restaurantes o, inclusive, en las grandes distribuidoras de estos exquisitos vinos. Me dio gran placer leer en el Web de Catadores del vino y el buen vivir, el artículo escrito por Alonso Ruvalcaba para el número 37 de Catadores, el cual tituló: “Un Mundo de Vinos, lo que importa de los importados” e inicia diciendo: -“Ya para |
| nadie es un secreto que el mercado vinícola en México se pone cada vez más jugoso”.
Quizás sea una realidad no perceptible para muchos, puesto que la mayoría, si no es que todos, los vitivinicultores mexicanos señalan ahora sí y mañana también que la política económica de México no los contempla para nada ni, menos, les otorga los apoyos (sean los que sean los rubros: acercamiento de recursos para la obtención de infraestructura, terrenos propicios, adquisición de variedades de alta calidad, promoción, publicidad, etcétera) para desarrollar esta rentable industria. Parecieran ciegos que no alcanzan a ver cómo esta industria se ha convertido en parte importante de la economía chilena, argentina. Ni tampoco como los Hermanos Gallo, desde California se han expandido por el mundo. Alonso Ruvalcaba toca las fibras sensibles de este problema mexicano cuando escribe: -”Prácticamente no hay un país exportador que no haya ganado espacio –ya sea en litros o en valor- entre nosotros. Por supuesto, con sus diferencias: mientras existen países con programas intensivos de difusión de sus vinos, como España, Argentina, Chile o Australia, otros están casi a la buena de sus importadores”. Yo pienso que quiso citar la vieja sentencia popular: “A la buena de Dios”, es decir, abandonados por las autoridades involucradas en el desarrollo económico de México. En artículos anteriores he citado la importancia económica que tiene la industria vitivinícola –la cual, para los chilenos significa actualmente cerca de los mil millones de dólares anuales por exportaciones- porque en la distancia del tiempo, bien diseñada, estructurada, desarrollada y consolidada bien podría significar para México parte de la diversificación de exportaciones y dejar de estar atenidos solamente a la exportación de crudos (al que no se le agrega un centavo de peso o dólar sino se le vende ¿regala?, como vil materia prima). Eso por una parte, pero si México se convirtiera en un fuerte productor de vinos, se podría combatir más eficientemente el mal hábito de los refrescos y así, mejorar la dieta de los mexicanos obsesos pero desnutridos. Debido a lo anterior es que me permito citar lo escrito por Alonso Ruvalcaba, en Catadores, en la inteligencia de que el buen hábito de degustar vinos –tintos de preferencia- no sólo es un enorme placer, sino saludable y, por qué no decirlo, inteligente forma de alimentarnos. Ruvalcaba enfatiza: -“En Catadores hemos pasado a examen la competencia entre estos últimos y podemos adelantar un resultado: quien gana más es el aficionado al vino. Según los datos más recientes de la Asociación Nacional de Vitivinicultores, entre 2000 y 2006, el consumo de vinos importados pasó de un millón 777 mil a 3 millones de cajas. Y el de vinos nacionales de un millón 206 mil a un millón 790 mil cajas. “En seis años, de casi 3 millones de cajas, el consumo aumentó a 4 millones 790 mil: 60% más. En lo que va del decenio, hemos pasado de beber 250 mililitros de vino por persona, cada año, a alrededor de 400 mililitros. El crecimiento es rotundo. ¿Cómo se reparten ese sabroso pastel los países cuyos vinos llegan a México? Pregunta sumamente importante, porque si se les diera el debido apoyo a los vitivinicultores mexicanos, la industria florecería a pasos agigantados, pero no, la gran rebanada del pastel, como dice Ruvalcaba, es para otros países, cuyos gobiernos tienen mejor visión que el nuestro. Veamos: -“Por mucho, la delantera en volumen la llevan Chile y España. El año pasado, dicen las cifras del World Trade Atlas, entraron al país 925 000 cajas de vino chileno y 898 000 de vino español. Muy lejos de su competidor más cercano, Francia, del que llegaron 250 000 cajas”. ¿Verdad que impresionan las cifras? Ahora veamos cuánto significan las cajas en divisas. Ojo, solamente de lo que compramos los mexicanos: -“En valor, las cosas cambian, aunque los tres principales siguen al frente: casi 43 millones de dólares fueron para España, 25 millones para Chile y sólo un poquito atrás Francia, con casi 23 millones de dólares. “En todo caso, el cambio más notable en el grupo fue el de Chile, que en volumen creció un 18% respecto del año anterior, pero en valor fue de 26%. Esto quiere decir, en palabras de Manuel José Prieto, el agregado comercial de la embajada chilena en México, que: -‘está cambiando la visión que tiene el consumidor mexicano del vino chileno: se interesa más por su calidad, aunque los precios se eleven’. Eso no es todo, porque: -“Otro salto muy importante es el de la Argentina. Si el 2000 le importamos 21 000, en el 2003 fueron 64 500 y en 2007, detrás de Francia, ¡230 000 cajas!” En otras palabras, Argentina ganó con firmeza el cuarto lugar de exportaciones de vino a México y no parece que haya un competidor con la fuerza necesaria para quitárselo. ¿Y nosotros cuándo? ¿Cuándo comprenderemos que dicha industria no sólo tiene uno sino muchos propósitos? Desde el “frío” interés económico, hasta el del buen vivir de nuestra sociedad. Bueno, hasta aquí. Ya probaré este mes lo que en el próximo número de Personae les recomendaré para su muy personal gusto. ¡Salud! |
| www.revistapersonae.com Número 102, Mayo 2008 |