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Ex libris Los libros de la madre Teresa de Calcuta y Diana de Gales, íconos del soglo XX |
| Por: Bernardo González Solano |
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Hace diez años, con diferencia de cinco días, murieron dos mujeres cuyas vidas fueron radicalmente diferentes pero que, merced a los modernos medios de comunicación, ambas se convirtieron en iconos de la feminidad a mediados y en las postrimerías del siglo XX. Cada una a su manera, pero al final de cuentas simbolizaron las distintas formas de ser mujer. Su fama y trascendencia se debió no tanto a lo que cada una de ellas hizo, sino a la cobertura que los medios hicieron de ellas. Mal de los tiempos que corren. Para bien o para mal, una vez más, el medio es el mensaje, aunque en la propagación del mismo, se distorsione la esencia y la cualidad del ser humano. Ahora, propios y extraños celebran el décimo aniversario del fallecimiento de estas dos mujeres: de Diana, princesa de Gales, anteriormente Lady Diana (Frances) Spencer, nacida en 1961, ex esposa de Carlos, príncipe de Gales, heredero de la corona británica, la hija más joven del octavo conde Spencer, llegó al mundo en Sandringham, Norfolk, Inglaterra, y murió en París, el 31 de agosto de 1997, en un accidente automovilístico, al chocar en el puente |
| subterráneo de Alma y la Madre Teresa de Calcuta, nèe Agnes Gonxha Bojaxhin, en 1910 en Skopje, Macedonia (en la antigua Albania), que llegó a la India en 1928 y estudió en una escuela conventual en Calcuta, tomando sus votos definitivos en 1937. En 1950 fundó su orden de las Misioneras de la Caridad y en 1971 recibió el Premio Nobel de la Paz. Falleció en 1997, el 5 de septiembre, y fue beatificada por el Papa Juan Pablo II y continúa su proceso de santificación. A diez años de su fallecimiento las dos mujeres continúan siendo el centro de la atención mundial. Nuevos libros aparecen escrudiñando las aristas de ambos personajes. El escándalo real continúa persiguiendo a la princesa del pueblo, como acertadamente la llamó el entonces Primer Ministro de Inglaterra, Tony Blair, y a la que sus hijos llaman la mejor madre del mundo. |
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Y la Madre Teresa ahora está en la mesa de discusiones al aparecer publicada la mayor parte de su correspondencia en la que se entrevé sus dudas sobre la existencia de Dios durante más de seis décadas. La obra en cuestión se titula, en inglés: Mother Teresa Come Be My Light. Y, como subtítulo: The Private Writing of the Saint Of Calcuta. (Madre Teresa ven y se mi luz. Las Cartas Privadas de la Santa de Calcuta). Editada y comentada por el reverendo Brian Kolodiejchuk, postulante de la causa de santificación de la Madre Teresa. La editorial, a cargo es Doubleday. Diana y Teresa, personajes del convulso siglo XX. Teresa abandonó el convento en Calcuta en 1948 para trabajar en los barrios pobres de aquella urbe. Después de recibir adiestramiento médico en París abrió en la misma ciudad india salones de clases para huérfanos. Poco a poco otras monjas se unieron a su labor misionera y en 1957 inició su trabajo con leprosos; después con enfermos de SIDA, antiguas prostitutas, menesterosos e inválidos y |
| en muchas zonas de desastre del mundo. En 1971 recibió el Premio de la Paz Papa Juan XXIII lo que definitivamente la convirtió en un personaje mundial. A semejanza de lo que pidió Franz Kakfka para que sus escritos no fueran publicados, la Madre Teresa ordenó en su testamento que su correspondencia fuera quemada. Su petición no se cumplió. De hecho, la historia personal de esta famosa religiosa es un modelo de fidelidad a la Iglesia Católica –y no sólo de su relación con Juan Pablo I- y de entrega absoluta a los más pobres. Su muerte provocó el clamor de los creyentes por su rápida santificación, proceso que atendió el Vaticano y en el que, según la jerarquía, no influirá la edición del libro que estará a la venta este mismo mes. En este volumen se refleja, por los adelantos publicados por la revista Time, la intensa lucha interna de Teresa de Calcuta por su fe y por su relación con Dios. La obra recopila cartas personales en las que la futura santa vuelca la ansiedad que muchos otros santos, doctores de la Iglesia, han experimentado precisamente por su cercanía al Supremo y no por su lejanía. Una editorial de ABC concreta: -“Teresa de Calcuta nunca dejó de tener fe, pero la propia manera en que la vivía, sin beatería ni complacencias y rodeada de pobreza ilimitada, enfermedades y dolor, transformó su vida interior en un intento imposible de aprender totalmente a Cristo. Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, muestran también pensamientos y reflexiones que se desnaturalizarían si fueran extraídos de la relación mística con Dios, pues también es misticismo lo que la Madre Teresa de Calcuta muestra en su preguntas, a veces agónicas, sobre Dios”. No faltan quienes traten de aprovechar las dudas de la monja de origen albanés para su propia causa. Sin embargo, por más empeño que pongan en la empresa, Teresa de Calcuta representa la síntesis perfecta de fidelidad (no la monsega que corre en estos días por la entidad veracruzana) a la Iglesia, respeto a la ortodoxia litúrgica y dedicación sin reservas a los desahuciados de la tierra. El libro de las cartas de la Madre Teresa será un indudable éxito de librería. Apenas apareció en Time el resumen de las cartas, se registraron casi 40 mil consultas en la Internet. Asimismo, el reverendo Matthew Lamb, presidente del Departamento de Teología de la Universidad Ave María de Florida, EU, dijo que el libro alcanzará la importancia de las Confesiones de San Agustín de Hipona, lo que sin duda parece una exageración, o La montaña de los siete círculos de Thomas Merton. Y otros, como Christopher Hitchens, autor del libro God is not Great (Dios no es magnífico) opinó que la obra demuestra que Teresa se dio cuenta de que la religión es una fabricación humana. Como siempre, unos a favor y otros en contra. Los partidarios de la monja suman más que sus adversarios. Al tiempo. Lo de Lady Di es menos teológico, más mundano pero, no por ello, menos humano. A diferencia del icono religioso, que vivió 87 años, la Princesa Diana apenas llegó a los 36, aunque mundana y escandalosamente los vivió hasta el extremo acosada por los paparazzi que la persiguieron desde su casamiento con el heredero del trono inglés, hasta la última jornada buscando detalles escabrosos sobre su muerte. Cada quien su destino. En vida y muerte, la Princesa de Gales suscita emociones excesivas. Así, el carisma de la madre de los hijos del heredero británico, en su vida pública y privada fue celebrado el viernes 31 de agosto en un emotivo servicio religioso con motivo del décimo aniversario de su muerte. El tono del evento lo impuso su hijo Enrique que en su discurso rindió tributo a la mejor madre del mundo y pidió a los reunidos en la capilla de los Guardias Reales junto al palacio de Buckingham, en Londres, que la recordaran como una mujer generosa, normal, genuina… que hacía felices a los demás”. Diana, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose en el sinónimo de modernización de una Corona que conoció su annus horribilis en 1997 y que le dio la pauta a sus parientes políticos para que saltaran a la realidad, sobre todo la Reina Isabel II. Diana encarnó el cambio en la sociedad británica. La popularidad de Diana –cuya muerte empujó a la soberana inglesa a salir de su antipatía hacia la princesa- se debe a su persona, pero también a su coincidencia con estos nuevos tiempos. Pero no hay que esperar milagros, la aristocracia británica tiene muchas telarañas seculares encima, a no ser que los hijos de Diana y Carlos caminen por otros rumbos. Lo british ha cambiado, pero no tanto. Los libros sobre la agitada vida de Diana después de su divorcio con el Príncipe Carlos, han sido muchos. En su totalidad, alrededor de los amoríos –ciertos o inventados- de la famosa Lady Di. Periódicos amarillistas, que en Inglaterra no faltan, y títulos escandalosos cuyos autores únicamente quieren obtener ganancias con sus obras han llenado librerías y quioscos en Inglaterra y el resto de Europa, así como en Hispanoamérica y Estados Unidos. El affaire Diana vende y vende bien. De los innumerables libros sobre la Princesa de Gales, sólo haremos referencia a los dos últimos: el de Tina Brown, la periodista estadounidense, ex directora de Vanity Fair y de The New Yorker, titulado The Diana Chronicles (Las Crónicas de Diana) en el que juzga con suma dureza a la princesa de corazones a lo largo de más de 700 páginas. Según Brown, Diana es, por una parte, un ángel bondadoso que ayuda a enfermos con sida y recorre campos minados, pero, por la otra, también es una mujer vengativa, insidiosa e inculta -que posiblemente nunca leyó un libro completo, excepto novelas rosa-, que en parte es responsable de su propia infelicidad. Todos los hombres querían a Diana, excepto su esposo. Diana se tuvo que conformar con relaciones sexuales rápidas que muy pronto dejaron incluso de realizarse con su esposo dedicado a satisfacer a Camilla Parker Bowles, revela Tina Brown a los lectores. Brown dijo en una entrevista: -“Diana era una mujer valiente. Era muy arrojada. Sostuvo la mano de enfermos de sida y de lepra. Además, tuvo el arrojo de enfrentarse a los Windsor, a pesar de su timidez. Una vez el príncipe Felipe, su suegro, le dijo: -Niña, si no te comportas, te retiramos el título. Diana, miembro de una de las familias aristocráticas de mayor abolengo en Inglaterra, se limitó a contestar: -Mi título es más antiguo que el tuyo. Era la única de la familia que no le tenía miedo”. El otro libro, novelizado, se basa en la infinita lista de suposiciones y hechos reales alrededor de la muerte de Diana. El título es original: 00:23 Pont de l’Alma (12:23 Paris, 31 August 1997), del escritor irlandés Eoin McNamee, Editorial Gallimard, Serie Noire, 336 páginas, 31.50 euros. La historia de McNamee comienza el 27 de agosto de 1997 con la llegada a París de un cierto Bennett, encargado, no se sabe por quien, de evaluar el dispositivo de seguridad que rodea a Lady Di, incluso antes del regreso de sus vacaciones en Cerdeña para una rápida visita a París… |
| www.revistapersonae.com Número 95, Octubre 2007 |