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| Délicieuse cuisine para gourmets exigentes |
Por: Ruperto de Nola Fotografía: Alfredo Palomo |
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El ambiente, de buen gusto, sin excesos en la decoración. Sobrio, podríamos decir, cosa que agradó a mi Tía. Un simpático vaso con un Palo de Brasil es el discreto adorno de la mesa. Pero lo que acabó de convencerla fue descubrir en la carta de vinos un Teófilo Reyes, de Ribera del Duero, que no tienen en muchos restaurantes. |
- Tengo capricho de una buena comida francesa -dijo mi Tía Wilhelmina en cuanto se subió al automóvil-, pero en la Condesa no vamos a encontrar nada.
- Me han dicho, Tante, de un restaurante que se ha puesto de moda desde hace poco más de un año. Es el Arturos
- Con ese nombre, me sugiere más un coffee shop. ¿Un restaurant mexicano con french cuisine? I cant belive.
- Pues me lo han recomendado mucho. Es más, el propietario es Arturo Cervantes.
- ¿El del Champs Hélices? Bueno, ya es una recomendación.
Y nos enfilamos a la calle de Cuernavaca. La llegada es fácil, afortunadamente, pues el nuevo chofer de mi Tía se pierde hasta en su cuarto de baño. Pero llegamos por el eje Juan Escutia.
Diligente el acomodador así como el capitán que nos recibió. No teníamos reservación, pero con el encanto de meine liebe Tante nos dieron una mesa cerca del ventanal. Fue una suerte, pues estaba lleno hasta los topes.
- En esta misma casa estuvo el María del alma, un lugar que se podía considerar como la Embajada Gastronómica de Tabasco. Comida típica y auténtica. Lástima que haya cerrado. Figuraba en la Guía Michelín. Ojalá le haya heredado el éxito y la calidad a su sucesor -comentó mi Tía mientras entrábamos.
El ambiente, de buen gusto, sin excesos en la decoración. Sobrio, podríamos decir, cosa que agradó a mi Tía. Un simpático vaso con un Palo de Brasil es el discreto adorno de la mesa. Pero lo que acabó de convencerla fue descubrir en la carta de vinos un Teófilo Reyes, de Ribera del Duero, que no tienen en muchos restaurantes.
La carta de alimentos no es muy extensa, lo que, por otra parte, es una garantía de cada platillo. Es objeto de una mayor atención
ésta es la opinión de Wilhelmina.
Pensamos pedir una quiche o un plato de quesos como entrada, pero yo opté por una sopa de cebolla, obligada en una ambiente francés.
- La soupe à loignon es la prueba de fuego para un chef que presuma de francés, -indicó mi Tía.
- A ver qué opinas...
Y no tuve más que reconocer que era digna de la mejor cocina parisiense. Ella prefirió una crema de lentejas con pato, que según comentó, estaba deliciosa.
Después, unos riñones al vino tinto para meine Tante y un filete con salsa al vino tinto y tuétano para mí.
Titubeamos ante la oferta del filete con morillas o a la pimienta negra. Pero nuestra elección final fue más que acertada.
Para rematar, una mousse de chocolate belga, y un helado de turrón seguidos de un aromático café.
Un excelente complemento de la comida es la calma que se siente en esta casa y en esta calle. Lo que, sin duda, atrae a la numerosa clientela, como el conocido político Diódoro Carrasco que pudimos ver en una de las mesas.
- La Colonia Condesa cada vez va a estar más tranquila, ahora están impulsando el uso de las bicicletas -comenté.
- Es una buena idea, sobre todo para controlar la sobrepoblación. Cuando empiecen a machacar ciclistas se darán cuenta. Sólo piensa en los mensajeros de pizzas -corrigió mi Tía.
- Pero puede ser positivo con el tiempo, Tante. Lo mismo el convertir la calle Michoacán en una avenida comparable a las Ramblas de Barcelona o a los Champs Elysées de París.
- Darling, cuando quieras decir tonterías por lo menos sé original. Eso lo ha dicho antes gente que no ha visto esas avenidas ni en foto. Ni las dimensiones ni el ambiente tienen nada qué ver. Es como los meganacos, que comparan la Avenida Masaryk con la 5ª. Avenida de Nueva York. Me quedo con la de Masaryk, es más bonita, arbolada y con edificios con estilo. En lo único que se parecen es en los comercios y en los precios de la mercancía.
Definitivamente meine liebe Tante no es partidaria de los cambios. En cambio quedó encantada con el Arturos. Buen ambiente, sin música para adolescentes sordos, como es habitual en otros lugares. Una atención personalizada por el Capitán Rafael Aquino, en todo momento pendiente de los clientes sin acosarlos. Y una sazón a la altura de lo que se espera en un lugar con éxito. Los precios muy de la Condesa, donde hay lugar para todos los bolsillos. Lo más caro fue el vino, capricho de Wilhelmina. Pero aun éste es más sensato que en otros lugares donde se comportan como verdaderos atracadores.
Les recomendamos reservar con tiempo, pues no todo el mundo tiene el carisma de mi Tía. Su único comentario negativo, podemos decir, fue:
- Todo me pareció de primera. El nombre es el que no me acaba de complacer, esa S con apóstrofo me sugiere una franquicia de cafetería gringa. ¿Por qué no, muy a la francesa, Chez Arthur? Sería más inspirador y más de acuerdo con la délicieuse cuisine que ofrecen. Daccord, chéri?
Y pues sí, estuve de acuerdo.
Restarante Arturo's
Cuernavaca 68, entre Juan Escutia
y Fernando Montes de Oca, Colonia Condesa
Teléfonos 5553-0403 y 5286-4771 |
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