Año 10 No. 130, Septiembre de 2010
www.revistapersonae.com
Mensaje
 
Los motivos de don Miguel

Hace 200 años era imperativo independizar a las naciones sometidas por la corona española. No, desafortunadamente, nunca fue una acción concertada entre sus líderes para formar la verdadera Unión Americana, que dicho sea de paso, no equivale a esa concepción el nombre que los vecinos del norte le dieron a las trece colonias norteñas más la gran porción... [ ver más ]
 
Esfera humana
 
Lo mejor en lujo y funcionalidad

Hace 57 años abrió sus puertas esta majestuosa edificación bajo el nombre de Hotel de la Nobleza. A la... [ ver más ]
 
Mundo publicitario
 
Skandia México lanza promoción

Skandia México, empresa líder en soluciones de inversión a largo plazo, sabe lo importante que es ahorrar... [ ver más ]
 
Escenarios
 
Bicentenario

Escuché muchas veces a mis padres y tíos hablar de las fiestas del Centenario en la Ciudad de México.... [ ver más ]
 
Cine novedades
 
Hidalgo

La película Hidalgo presenta a un héroe divertido, dicharachero, amante del baile, del juego, de la... [ ver más ]
 
Música
 
Adiós a México y al Mundo

Con más de 40 años de carrera, la banda alemana Scorpions decide que ha llegado el final de su carrera... [ ver más ]
 
Ex libris
 
Una radiografía y sus "Fragmentos"

¿Cuánto cree usted que valen las últimas radiografías que le tomaron hace pocos días antes de que le... [ ver más ]
 
Desde la gran urbe
 
El indio mixteco florece en Nueva York pero no lo logra en México

Sebastián Vega viste jeans gastados y saco blanco de algodón con diseños de lentejuelas plateadas:... [ ver más ]
 
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Escenarios
Marzo bicentenario
 
Por: Tomás Urtusástegui
 
Xavier Rojas
A mi regreso de Cuba me enteré de la muerte de una de las personas fundamentales para el teatro mexicano, el maestro Xavier Rojas. Tuve la suerte de verlo tres días antes de partir y platicar con él. Su obsesión eran las becas que a su nombre iban a servir para que muchos estudiantes de actuación lo hicieran sin problemas económicos.

Toda su vida ahorró para eso. Tengo entendido que la cantidad que iba a depositar en Bellas Artes para ese fin, era de cuatro millones más el valor de su departamento y sus cuadros. De los intereses se iban a pagar las becas mensualmente.

Ahora no sé si lo dejó estipulado en su testamento y si se cumplirá su voluntad. Ojalá y no se pierda todo esto y acabe disfrutándolo algún pariente lejano. Sé que Xavier ya había hablado con las autoridades y faltaba poco para entregar el dinero.

Xavier Rojas fue un innovador del teatro, a él se debe desde la construcción del Teatro Granero que hoy lleva su nombre, el conocimiento de muchos autores mundiales, la fuerza del teatro estudiantil en el politécnico, los cientos de egresados de la escuela Andrés Soler de la Anda que él dirigió muchos años. Por eso no es justo que la Anda haya negado enviar a un médico a dar el certificado de defunción alegando que no había cotizado los últimos años. ¡No se vale!

El maestro Rojas falleció a los 86 años de edad dejando una gran tristeza en todos los que fuimos sus amigos y un legado artístico difícil de repetir. Nos queda efectuar un gran homenaje que debe ser nacional. No bastan las dos horas en las que se le rindió homenaje de cuerpo presente en su teatro, al cual asistieron autoridades de la Universidad, de Bellas Artes y otras instituciones.

Xavier Rojas es una gloria nacional.

Cuba
He tenido la suerte de estar en cuatro ocasiones en la Habana. La primera fue en el 59, cuando Castro andaba en la Sierra Maestra. La ciudad era el lujo reflejado en todo: casinos, cabarets, mujeres elegantes, automóviles de lujo, edificios modernos. El Tropicana me deslumbró con la belleza de sus mujeres y su show espectacular. Volví tres años después. Ahora era la euforia de la Revolución. Todo el mundo te abrazaba, todos cantaban en las calles, todos estaban dispuestos a trabajar y hacer lo que fuera necesario. Castro, el Che y Camilo eran los héroes.

Volví quince años después. La ciudad estaba muerta, la gente no hablaba con los extranjeros, no podían entrar a los hoteles. Faltaba todo. La gente de edad se quejaba amargamente. Uno se sentía todo el tiempo vigilado.

Ahora vuelo con otra Habana diferente. Muchos de sus edificios, sobre todo en el Centro Histórico, han sido reparados; se han construido grandes hoteles, hay calles peatonales llenas de tiendas y, lo principal, la gente vuelve a estar feliz.

Sí, faltan cosas, eso no se puede negar, también hay prostitución, pero existe alegría, música que nunca falta, colores, gente bella, miles de personas caminando en las calles, que ríen, que hablan a todo volumen, que coquetean. La parte semidestruida termina por ser bella como lo es Guatemala Antigua. Las ruinas son bellas. En cada calle encontramos herrerías maravillosas, columnas que pudieran servir para muchos palacios, bellos patios, muchos ejemplos de art nouveau y deco.

El tiempo no basta para ver todo, para disfrutar todo. La plaza antigua está bellísima, la zona de la catedral es para disfrutarla horas y horas. También fui a las antiguas colonias de los ricos que se conservan maravillosamente. Miles de casas te sorprenden con su belleza, con sus jardines. El que conozca la avenida principal de Mérida, el paseo Montejo, y que siempre viene maravillado de las casonas, sepa que en la Habana esas se multiplican por cientos.

Y eso, por no hablar de la falta de contaminación, del clima maravilloso, de los riquísimos helados y cervezas, sin despreciar el ron. Cuba para nosotros es barata, existen dos monedas: la nacional y la llamada CUC. Por cada CUC, que equivale a un dólar, te dan veinticinco pesos de la nacional. Si llegas a encontrar lugares que se paguen en moneda nacional todo es un súper regalo. Yo llegué a invitar a cuatro personas a comer, tomando cerveza y el total fue de unos ciento veinte pesos mexicanos. Era un restaurante que recibía moneda nacional.

Pero si el clima, la ciudad y todo lo que ya dije me encantó, más lo hicieron las personas. En esta ocasión platiqué con quien quise y con toda libertad. Ya en confianza llegaron hasta criticar algunos aspectos de la política y, por supuesto, la falta de muchas cosas de comer y vestir. Pero lo hacían sin amargura.

Otra cosa, que ya estaba olvidando, es la falta de mendigos en la calle. No vi uno solo. A diferencia de la vez pasada, en que se me acercaban muchos a pedirme chicles, ropa o lo que fuera, esta vez sólo un niño me pidió un chicle y una vieja un jabón. Fue todo. También tengo que manifestar que me sentí todo el tiempo muy seguro, sin miedo a que me robaran o cosas peores. Dicen que ocasionalmente sí roban pero eso es algo ocasional.

Teatro cubano
Fui a Cuba invitado para ver la puesta en escena de un monólogo mío titulado El Atascadero, que tengo en versión masculina y femenina. La directora, María Elena Soteras, juntó los dos para hacer un gran espectáculo.

El estreno se llevó a cabo en la Sala Brecht, un buen espacio moderno. Los dos actores muy profesionales, Katia Caso y Arístides Naranjo, con muy buen sentido del ritmo. La directora llevó la obra en farsa. El público se sorprendió de la historia ya que es un problema muy lejano a ellos: el atascadero de autos en un periférico.

Me comentaron después que cómo es posible que la gente pueda quedarse una hora, dos o más en un solo lugar. No lo podían creer. Ahí es algo imposible en estos momentos. Sí, hay autos, muchos de ellos modernos, pero no llegan ni al cinco por ciento de los del D.F. Las guaguas, autobuses, también me llamaron la atención. De los destartalados que vi en otro viaje, ahora son modernos de dos carros unidos.

El público aplaudió de pie al final de la obra. Tuve el gusto de que estuviera el agregado cultural mexicano. Después de la puesta nos fuimos a casa de la directora a brindar. Yo llevé mole, tortillas, chiles jalapeños y dulces mexicanos. Cantamos boleros y canciones rancheras. Tomamos mucho ron. El tequila que llevé quedó para la junta de despedida mía.

Fui a las tres funciones para ver, sobre todo, la reacción del público. Quedé más que satisfecho. María Elena Soteras había estrenado hace unos dos años, con la presencia de Víctor Hugo Rascón Banda, su obra El deseo. Este año vendrá a México con su compañía a hacer una gira por todo el país con mi obra y la de Víctor Hugo, más un recital poético musical, con boleros, poemas de Martí y de Guillén entre otros. Estarán en el D.F. por el mes de mayo. Estén pendientes pues vale la pena y además tenemos que apoyar a los teatreros cubanos.

Pero mi relación con el teatro no fue ésta la única. Asistí a la escuela de Artes, que es bellísima, y platiqué con los futuros actores. Vi dos o tres obras de teatro. Me comuniqué con autoridades culturales y con muchos autores. Todos están interesados en tener una mayor relación entre México y Cuba. Me regalaron varios textos que he leído y me han gustado mucho. Yo dejé el CD de Sogem con 350 obras de teatro mexicano y el mío con mis 323 obras y mi manual de dramaturgia. Estoy seguro que las puertas de ambos países se abrirán para este intercambio.

De las cosas teatrales que me impactaron y me llenaron de envidia es que todos los actores, todas las puestas en escena, y toda la enseñanza, son subsidiados por el gobierno. No hay un sólo actor sin paga. Todos los estudiantes tienen asegurado el trabajo cuando terminan sus estudios. Los teatros se mantienen en muy buen estado y con todo lo técnico necesario. Existe un gran auge teatral tanto de dramaturgos nuevos como de directores y actores.

Provincia cubana
Pedí no quedarme solamente en la Habana, sino tener la oportunidad de conocer la provincia. El agregado cultural mexicano obsequió mi boleto de avión para que fuera a Santiago de Cuba y de ahí poder viajar a Bayamo y a Manzanillo. Si La Habana me fascinó por todo la ya dicho, Santiago, Bayamo y Manzanillo me cautivaron por su alegría, su clima, su gente y su historia.

En Santiago empezó todo lo importante cubano, desde la Independencia hasta la Revolución. Ahí está enterrado Martí. Visité el Cuartel Moncada y todo el tiempo veía frente a mí la Sierra Maestra. Platiqué con pintores, dramaturgos, estudiantes y con todo el que se me ponía enfrente.

Quedé prendado de sus creencias religiosas, de la santería. Quise, pero no pude, aprender mucho de eso. Es demasiado. Algún día lo haré y escribiré algo sobre ello. También me llamó mucho la atención la fuerza de la masonería en Cuba y la poca que tiene la Iglesia Católica. Sus templos, que son muchos, están semivacíos. Sobresale en construcción la casa de Diego de Velásquez.

El segundo lugar que visité fue Manzanillo situado a orillas del mar. Ciudad con bellas construcciones, con un teatro antiguo que no le pide nada a ninguno del mundo en belleza. Aquí me trasladé a un México de hace cien años o más. De noche casi no hay luz pero las calles brillan a la luz de la luna. La gente se traslada en carretas con caballos y sus cascos marcan un ritmo musical. Siempre están presentes los tambores que se escuchan por todos lados.

Existe, es único en Cuba, un hotel para la gente de teatro. Muy bello y con muy buena comida. A mí me dieron la suite con muebles art nouveau. Fueron tantas las atenciones para conmigo que sólo faltó que me cargaran. En el teatro me tocó un homenaje a un grupo musical cubano. Salí bailando. ¡Qué modo de tocar!

Bayamo es muy acogedor, también con muchas carretas. Aquí se hace mucho teatro. Tuve una reunión de lo más amigable con los dramaturgos locales que estoy leyendo ahora y que me gustan mucho. Tanto Bayamo como Manzanillo se rigen con el peso nacional y por lo mismo para mí fue todo exageradamente barato.

Quisiera hablar del mar, de los grupos de rumba y de conga, de las plantas siempre verdes, de la paz que se respira, de la cultura en general cubana, de sus libros y sus discos, de su pintura y escultura. Tendría que escribir un libro.

Invito a todos a que vayan a Cuba, no se van a arrepentir. Vale mucho la pena. Además, todos aman enormemente a México, escuchan y cantan su música, ven sus películas, están al pendiente de lo que pasa en nuestro país.
Enviar comentarios
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Visitas a este sitio
565,271
Un desarrollo más de Webarroba.com