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Por: José Antonio Ruiz Estrada Fotografía: Ezequiel Trejo |
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Algo a considerar de César Rangel es que, en su propio proceso de creación se redescubre. Sabe que domina la figura humana y que eso es un crecimiento. Entonces, despega a su realidad artística, pero antes me revela su forma de trabajar: "Soy muy reservado para el tema de la pintura por encargo. En aquel momento lo necesitaba y lo hice, y me fue bien. -Pero eso no es negativo, le digo, yo creo que el arte debe redituar, y me responde: Sí claro, pero no debemos olvidar la creación única". Tienes razón, le respondo. |
No es el primero ni será el último artista que haya sido inducido sabiamente por su padre para encontrar su actividad de vida. El propio, extraordinario malagueño, Pablo Ruiz Picasso, fue guiado, desde muy niño, por su padre, José Ruiz, quien, sin embargo, no pasó de ser un pintor muy mediano y profesor de dibujo en diversas escuelas, pero eso sí, un valioso apoyador de su hijo hasta que éste tomó su camino antes de cumplir los 16 años.
César Rangel es un caso. Como todo niño especialmente por ser capitalino- lo que más le importaba era el fútbol, no tenía ninguna otra posibilidad, ni la quería, porque tampoco le atraían las aulas. Y así me lo dice él mismo: Yo nunca me plantee ser pintor ni dibujante. Pero, de repente descubrí que quería y que podía hacerlo. Me convencí de que podía hacerlo y empecé a hacerlo. Empecé a dibujar después que mi papá me regaló un libro, con la vida de un gran pintor.
 |  | | Chuy | Grafito sobre papel | 210 x 280 cm | 2009 |  |
| César leyó ávidamente cuestión extraordinaria porque tampoco era un niño lector, cumplía con la escuela, sí, pero nada más- la vida de aquel artista y se empezó a interesar. Terminando ese libro, extraordinariamente acudió a la biblioteca a buscar la biografía de otro extraordinario artista, porque su padre le había hablado bien de él, que era un buen dibujante, por ello, empezó a copiarlo, a copiarlo y a copiarlo.
Entonces, César Rangel empezó a dibujar con más rigor. Pero (como solía hacerlo Picasso disgustando a su padre) solamente lo que más le gustaba, entre otras cosas, las caricaturas de maestros, compañeros, amigos, sobre todo, con mayor inquina a aquellos que abusaban de su fuerza frente a sus condiscípulos y condiscípulas.
También, en esta era de comunicaciones electrónicas y cibernéticas, lo que captaba de la televisión y la computadora, del cine. Era un chavo buenaonda con muchos amigos y escasa tendencia a ser buscapleitos.
 |  | | Anfibio | Grafito sobre papel | 210 x 280 cm | 2009 |  |
| No obstante tan evidente distracción y, hasta cierto grado, ociosidad, su padre supo inducirlo con los libros de artistas hasta convertirse en su Maestro de Vida, hecho que César acepta con emoción: Yo creo que mi papá me hizo, hasta hoy, me ha hecho parte del soundtrack de mi vida. Él inventó mi banda sonora. Fue el pedagogo para ti: Yo creo que sí. Me tomé muy en serio aquella historia y aquel libro. Ese fue mi punto de partida para empezar a tener una certeza de vida y a tener un gusto más allá del deporte, de los amigos. Porque, además, el deporte lo dejé a los 15 años. Lo peor, cuando empecé a dibujar lo hice después de dos años de vagancia en los que ni estudiaba del todo, ni hacia tampoco nada
¡pero sí estaba haciendo! ¡Ahora me doy cuenta de que sí estaba haciendo..!
Sí, César aprendía a establecer metas y objetivos mientras era un gran vago. Así empezó a asumir su predilección cromática. A crear colores pocas veces vistos: misteriosos, melancólicos, o camuflando alegrías para no perderlas. Lo curioso es que el color realmente no le interesa, como tal. Sí, le gusta el azul de manera más inconsciente que consciente, ni siquiera tiene idea de por qué le gusta.

Quizás se deba, me dice, a que soy más dibujante que pintor, porque siempre trabajo con el mismo azul o con tonos muy parecidos. Quizás dos tonos en una tela
o el gris y el azul o cualquiera de los dos: uno solo. Pero no hay preferencias, porque si César trabaja con carbón y grafito, aplica un azul cobalto que tiene una fuerte carga de negro, o luego se transforma en azul gris
concluye que trabajar con el color, ser colorista no le interesa.
Los tuyos, le digo, son colores negrescos, me recuerdan a Caravaggio, a Goya, al Greco, pero a diferencia de ellos no te apoyas en la luz, para dar la impresión de que vienes de la oscuridad para salvarte en el brillo. No, realmente como están mis pinturas o dibujos, así me satisfacen.
 |  | | Navegante No. 7 | Grafito y esmalte sobre tela | 161 x 175 cm | 2005 |  |
| Tenía que preguntarle y así lo hice. ¿Cuándo decides dedicarte a crear arte como actividad de vida? Si usted esperaba una respuesta romántica, poética o, siquiera, amable, se equivocó, porque César dueño de la más enorme sinceridad y honestidad- me dijo muy campechanamente: Bueno, esto de no tener dinero para vivir, me enfrentó a despertar a mi realidad a los 19 o 20 años. Hasta entonces, yo no tenía muy en claro cómo podía comercializar mi obra. No tenía nada claro.
"Lo único que hice fue empezar a llamar a galerías, abrí la Sección Amarilla y empecé a llamar a galerías. Yo no iba a ofrecer lo que yo hacia. Ofrecía un servicio de retratos: 'buenas tardes, me llamo César. Soy artista y hago retratos a lápiz, al óleo, en fin
Yo ofrecía un servicio no de pintura, porque no entendía cómo vender, sino aquello que en lo que la gente pudiera interesarse
en lo que yo hacia por impulso propio.
 |  | | Navegante-cerro 1 | Carbón, grafito y acrílico sobre tela | 168 x 250 cm | 2006 |  |
| Ante tales circunstancias, le pregunté si había intentado vender su obra en algún Jardín del Arte y me respondió que no estaba hecho para eso, porque sí, acudió, se promovió como retratista pero no pudo romper el círculo de los asociados y ya no lo intentó, sobre todo, porque no le gustó la energía que emanaba de ese lugar. Menos lo que allí vivió
la envidia pues, pero eso no se atrevía a decirlo César, no gusta de criticar por criticar y, menos, a poner su trabajo por encima de otros: eso sólo lo pueden hacer los que saben y los que compran.
Entonces, al ver que dedicarse en ese lugar a lo de los retratos, estaba muy difícil buscó otros horizontes. Sí, claro, pintó muchos retratos. Se enfocó en la creación de su potencial. Descubrió que lo que hacía lo estaba haciendo por impulso, nada más porque quería hacerlo.

Anfibio | Óleo y grafito sobre tela | 125 x 250 cm | 2006
Entonces caminó un día hacia la Esmeralda. Le llamó la atención el periódico mural con la intención de ver si encontraba algo. Y sí, encontró una convocatoria para una bienal, que bien podía ser en Bulgaria. Quien estaba haciendo la selección de obra se llamaba Enriqueta Noguera, pintora también.
Me acerqué a Enriqueta y ¡ay!, me explicó que esa exposición en Bulgaria la organizaba una galería. Que me iba a costar. Yo desconocía que un artista debe pagar por exponer. Pensaba que el mecanismo era que un artista despertara interés en un marchante y que el marchante tomaba las piezas como si el artista fuera su protegido, pero no es así. El artista es el proveedor y establece una relación de negocios.
 |  | | Proa | Óleo sobre tela | 133 x 230 cm | 2005 |  |
| Yo tenía un hambre tremenda por hacer cosas, por moverme, por tener esas satisfacciones a propósito de mi trabajo
Entonces entré a la exposición de Bulgaria ¡que nunca se realizó! Pero conocí a Riquen (Enriqueta) quien tenía una galería en un garaje en la calle de Bucareli, la Masmedula. Ahí fue donde tuve mi primera exposición individual y una vez que entré a la Masmedula poco a poco fui conociendo personas y fui entrando a un grupo en donde había gente a la que le gustaba mi trabajo.
César encontró un lugar donde se sentía bien, sobre todo porque empezaba a vender su trabajo. Fue aprendiendo sobre la marcha. Tuvo un encargo comercial de varias pinturas para una tienda en Morelos, se trató de reproducir obra sacra europea, para esa tienda. Aprendió mucho: El hecho que se hayan fijado en mi trabajo y me hayan encargado telas de gran formato de 2 por 2 metros o 2.50-. me entusiasmó y enseñó mucho. Nunca había hecho formatos de ese tamaño y empecé hacer el trabajo, lo mejor, ¡se trataba de reproducciones de Caravaggio! ¡De maestros que a mí y a mi cliente de la tienda nos gustaban!
César empezó a vivir de su trabajo. Al dueño de la tienda le vendía su trabajo personal, además, el trabajo por encargo se lo pagaban muy bien, así, ganó más dinero haciendo obras por encargo. Cobró mucha confianza porque él mismo notó sus avances en la técnica, a la cual le ponía mucha energía y mucho entusiasmo. Casi al terminar mi ciclo con la tienda -Hacienda San José, Vista Hermosa- hice ahí una exposición y se publicó este catálogo (me lo muestra y me sorprendo, en verdad, porque descubrí su gran habilidad, su técnica, alejada de la academia, pero tan depurada como la del mejor egresado de las escuelas).
 |  | | Proa | Óleo sobre tela | 133 x 230 cm | 2005 |  |
| Actualmente César Rangel trabaja para una galería que lo contrató en 2005. Ha expuesto repetidamente, al mismo tiempo que ha investigado si en realidad su obra tiene mercado. Sin olvidar que si bien hay que seguir viviendo de los encargos, también es importante considerar que lo que hace uno, tiene que seguir siendo fresco, honesto, verdaderamente creativo, es decir, no trabajar para un sólo mercado aunque a veces funcione.
Algo de considerarse acerca de César Rangel es que en su propio proceso de creación se redescubre. Sabe que domina la figura humana y que eso es un crecimiento. Entonces, despega a su realidad artística, pero antes me revela su forma de trabajar: Soy muy reservado para el tema de la pintura por encargo. En aquel momento lo necesitaba y lo hice, y me fue bien. Pero eso no es negativo, yo creo que el arte debe redituar, le digo y me responde: Sí claro, pero no debemos olvidar la creación única. Tienes razón, le respondo.

Diluvio-ciudad | carbón, Grafito y óleo sobre tela | 152 x 240 cm | 2006
- ¿Cómo descubres tu verdadero potencial?: ¡Híjole!, el tema de la potencia interior
yo creo que acabé de creérmelo también a partir de las letras. Yo leí otro libro que también me regaló mi papá que se llama Siddhartha de Hermann Hesse. Yo creo que fue ahí donde creí que, independientemente de ser mexicano o no, hay un potencial en cualquier ser humano y un potencial verdadero. No estoy elogiando vanamente al ser humano. Yo creo que sí hay una potencia biológica, energética en cada ser humano: química, ética espiritual y mental.
- Cuando leía este libro me sentí capaz. No me dio miedo: eso fue lo que perdí (el miedo). Valgo, tengo posibilidades. Aunque sí, lo he notado hay cosas que todavía me dan mucho miedo. Yo creo que el miedo nunca se pierde, simplemente se escapa un ratito y te vuelve a ganar y así. Pero yo creo que es lo que hay en México hay un miedo tremendo.
- ¿Cuáles son tus mejores momentos de creatividad?: Yo creo que la inspiración es más acción que meditación. Tiene sus ratos de contemplación, pero creo que es una simbiosis entre contemplación y acción. -¿El éxtasis?: Yo creo que el éxtasis es un momento de gran alegría. Cuando tengo momentos de mucha, tengo más ideas para trabajar.
 |  | | Lluvia-cerro 3 | Carbón y grafito sobre tela | 150 x 235 cm | 2006 |  |
| - Con toda tu accidentada vida, ¿has tenido tiempo para trazar tu Proyecto de vida?: No lo tengo claro
¿qué quiero hacer? ¡Quiero seguir trabajando! ¡Quiero seguir en esto en lo que estoy ahora con las diferencias que implique en un futuro! ¡Quiero estar bien! ¡Quiero que mi familia esté bien tengo dos hijos, Pablo y Bruno- tengo a mi Anita, llevamos 10 años de vivir juntos!
- Todo lo hicieron muy prematuramente (reímos los tres) Anita, ¿tú también fuiste prematura?: Creo que sí, pero hemos vivido intensa y felizmente
Retoma el tema César: Mi proyecto de vida es que pueda seguir pensando diferente de un día para otro. Entonces, yo no sé si a esto se le pueda llamar tener un proyecto de vida. Lo que sí sé, ahorita, es que los proyectos que tengo ahora en mente, los podré terminar como los estoy imaginando. Si no, no importa. Yo nunca he terminado proyectos como me los imagino, como tampoco nunca he completado la expresión de mis obras como me las imagino. Hago bocetos y digo, ya tengo 10 imágenes, voy hacer una colección de 10 piezas, 10 óleos y pinto el primero y se me ocurren otras cosas y modifico, modifico, modifico y la exposición termina muy distinta a la que había concebido en un primer momento. |
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